
El podio final de La Vuelta a España 2011 no podía ser más inesperado. No entraba en las apuestas salvo el que ocupó el tercer cajón, el británico Bradley Wiggins que no pudo desbancar a su gregario del segundo puesto, Chris Froome, ni batir en las alturas asturianas al cántabro Juanjo Cobo. La diosa Cibeles observaba desde su carro una masa de camisetas verdes y banderas de Geox que rellenaban cada espacio cercano de los laterales del Paseo del Prado. La peña del Bisonte de la Pesa teñía de felicidad y entusiasmo la celebración de su victoria, mientras Geox por fin recibía de buena gana la enhorabuena sin necesidad de tocar madera. Juanjo Cobo ya era el vencedor de la Vuelta a España. Un triunfo que se siente como un gran suspiro movido por la felicidad, el alivio, la recompensa y el reconocimiento para un equipo que ha luchado contra las adversidades por mantenerse en la élite.

En esta contienda se encuentran con el Andalucía Caja Granada, que sabe lo que es no esconderse tras las trincheras y salir a atacar siempre que la oportunidad se presente. Las fugas son su gran especialidad y ha sido más que fecuente ver a Jesús Rosendo, Adrián Palomares, Antonio Cabello Baena o Alberto Benítez protagonizando la escapada del día. Adrián Palomares es uno de esos gladiadores que entiende de lucha y nunca de retirada. Su empeño y fortaleza, sobre todo mental en este caso, le ha permitido superar la tendinis que estuvo arrastrando hasta el último día de la carrera. Siempre con la sonrisa presente respondía con un “bastante” cuando la pregunta era “¿te duele?“. Una agonía que tuvo su reconocimiento como el corredor más combativo de la edición de 2011. Un dorsal rojo que tuvo una dedicatoria especial en el podio y para todos sus compañeros y equipo, en el backstage.

Ha sido una Vuelta a España espectacular gracias al gran acierto de su recorrido. La escasez de etapas con final para un sprint masivo, la sorpresa, la emboscada y la dureza han cargado de emoción la carrera y han mantenido en alerta a los equipos aspirantes al podio hasta el final de batalla en Madrid. Una clasificación general en continuo bamboleo, con nueve portadores de jersey rojo que se creían en ocho bajo el control de Bradley Wiggins sin contar con la sorpresa en forma de ataque definitivo de Juanjo Cobo en L´Angliru. Peter Sagan, veloz como su exitosa trayectoria y proyección con tan sólo 21 años, dominó en los sprints con tres victorias. Purito Rodríguez peleó hasta el final por mantenerse en el podio y sólo una caída en la decimosexta etapa y la consecuente pérdida de tiempo le privó de su ambición, de la que al menos ya había exprimido dos victorias con finales tan explosivos que atentaban contra la gravedad: Valdepeñas de Jaén y San Lorenzo de El Escorial. Pablo Lastras puso la guinda en un pastel que endulzaba un año combativo y excelente con una emotiva victoria en la tercera etapa con llegada en Totana. La inexistente guerra por tener un hombre de Movistar en el podio de Madrid no le ha permitido poder exhibirse como el gran gregario que es pero se ha lucido en su esencia más batalladora, ambicioso y confiado. Bauke Mollema se ha quitado la etiqueta de joven promesa demostrando que es un nombre a tener muy en cuenta desde gracias a su cuarto puesto en la general y el jersey verde de los puntos. Moncoutié aportaba el acento francés a la clasificación general por cuarto año consecutivo enfundándose el maillot por puntos de la montaña.
La revelación de La Vuelta a España y ciclismo internacional tiene nombre propio, el del británico Chris Froome, que no sólo ha dado lecciones de fortaleza en el llano cronometrado de Salamanca y en la dura subida de Peña Cabarga, sino también de clase, compañerismo y humildad. Protegió a su jefe de filas Bradley Wiggins como el mejor de los escuderos e incluso cedió el jersey rojo salmantino a su líder en una imagen que perdurará en nuestras retinas como un líder de la Vuelta a España trabajando como el que más en favor de su líder de equipo. Finalmente su fortaleza, muy por encima de Wiggins -al menos en 1:26″- hizo que terminara rebasándole en el podio final y Wiggins se las buscase para poder mantener el tercer escalón. Froome despierta más simpatía que su espigado compañero y el duelo de Peña Cabarga contra Juanjo Cobo con su reñida victoria le demostró combativo, sin restar méritos al duelo de Wiggins contra el viento hacia la cima de La Covatilla.

Brillante trabajo el del Geox comandado por Joxean Fernández Matxín y Daniele Nardello, que partía según Matxín con “nueve líderes. Ojalá todos los equipos pudiesen decir lo mismo”. Esto que podía parecer una estrategia débil de cara a los que parecían sus jefes de filas, Carlos Sastre y Denis Menchov, ha resultado ser la clave del éxito, jugando con el despiste y la discreción. Estrategia perfecta que les ha valido además para lograr ser el mejor equipo de la ronda española. Y así, mientras todos estaban distraídos un Bisonte se escapó en L´Angliru y se fue destino a Madrid, para no quitarse jamás el jersey rojo de La Vuelta Ciclista a España 2011.

Festina ha marcado un excitante tiempo que, cual reloj de arena, no ha dejado de darse la vuelta, sin dejar nada establecido hasta el día final en una carrera trepidante que marca una vez más la exigencia de La Vuelta con y para el ciclismo. El cronómetro se para de momento para que los campeones disfruten de sus victorias y todos tomen un merecido descanso. Que no se acomoden demasiado ya que será por poco tiempo; el ritmo se reiniciará de nuevo junto con el cronómetro de Festina que marcará el inicio de una nueva lucha y de la emoción. ¡¡El ciclismo palpita con Festina!!










