Greipel saca la cabeza de la sombra en Rouen

En la sala de prensa del Tour de Francia los periodistas apenas levantan la cabeza de sus monitores para observar la etapa a la espera de que el tono del comentarista se intensifique con los últimos cincuenta kilómetros. A veces la búsqueda de inspiración desvía su atención hacia los monitores y la maravilla de las carreteras francesas plagadas de público les abstrae. Es un cobijo ante lo que está pasando fuera. Millares de personas, zonas valladas, numerosos periodistas, staff técnico, organización…Partes de un todo que sin embargo ni se tocan.

Todas las mañanas la famosa caravana del Tour pasa frente al village antes de la llegada de los equipos. Una tradición en la carrera francesa que ejerce de atractivo para el público que espera en las cunetas en la misma medida que los ciclistas. El equipo Festina se separa para ocupar cada uno su puesto. Al finalizar el día, en la mesa de la cena en la que por fin uno puede relajarse, se pone en común la jornada y resulta curioso conocer las realidades diferentes que existen en el mismo evento. La caravana y organización viven ajenos a lo que ocurre por detrás de ellos y fuera del village, en la que el contacto se hace entre ciclistas y periodistas. A veces, los ciclistas curiosos por lo que pasa a ese otro lado preguntan a quien tiene contacto con ambos mundos, “¿qué tal está el village? ¿está lejos hoy?”.

La jornada accidentada de ayer hacía que los ciclistas se tomasen con calma los 214 km que separaban Abbeville y Rouen con un presumible sprint masivo. Sin embargo una nueva caída a menos de 3 kilómetros para el final fraccionaba el grupo dejando en el asfalto al siempre favorito Mark Cavendish. Esto no restaba mérito al buen trabajo hecho por el tren de Lotto Belisol, el único que realmente está funcionando en este Tour de Francia, para llevar a André Greipel a una nueva prestigiosa victoria en el Tour de Francia, la segunda que alcanza en la gran carrera. En meta se lamentaba de la caída de su ex compañero en HTC, Mark Cavendish, cuya rivalidad es sólo un remanente del pasado. Cuando convivieron bajo los mismos colores el inglés copaba el calendario de máxima categoría y se mostraba desconfiado acerca de las cualidades del alemán achacándole que sólo era capaz de lograr victorias de segunda. Tras su separación y bajo las mismas condiciones de líder la afición ansiaba verles en duelo. No fue hasta la victoria en el pasado Tour de Francia cuando Greipel le arrebató la victoria a Cavendish en Carmaux que el inglés reconoció en twitter que se quitaba el sombrero y enterró el hacha de guerra. Aún estando las cosas más suaves entre ambos, las victorias del Gorila ante Cavendish seguirán alimentando los marcadores de los fieles seguidores que tomaron posiciones en su día. Y a día de hoy marcan Cav 1- Greipel 1.

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