Las heridas se lavan en el Tour

Sé que no será fácil, será doloroso pero quiero intentarlo”. Tony Martin se volvía a subir sobre su bicicleta, esa que porta los colores de campeón del mundo contrarreloj y que aspira a portar también los olímpicos. Irradiaba bravura, valentía y fortaleza, cualidades innatas en un campeón. Así su fractura de escafoides y los rastros de asfalto tras su caída el día anterior parece que duelen menos. “Mi principal objetivo es llegar a la contrarreloj del lunes. No quiero darme por vencido antes de intentarlo”.

Al cruzarse la calle desde el village del Tour de Francia, cuidando de no ser arrollados por el paso de la Caravana, se encontraba de frente el primero de los autobuses llegados a la salida en Visé, Lampre. Todo el camino hasta el último autobús de equipos se convertía en un largo parte de lesiones tras las caídas producidas en la primera etapa con final en Seraing. No hubo lluvia y no hubo aparentes complicaciones salvo los nervios del Tour de Francia, la mayor parte del tiempo, el obstáculo más difícil de sortear.

En Movistar confirmaban que Alejandro Valverde no se había caído sino que se había quedado cortado. Sí lo hizo su compañero Rui Costa, de cuya caída no tuvieron conocimiento hasta el final de la etapa. Jose Joaquín Rojas, corredor que hoy tenía tarea en el sprint final, se dolía del sacro tras la caída sufrida ayer junto a su compañero Vladimir Karpets, y por tanto desaparecía de la lista de favoritos en la meta de Tournai. Entre el naranja y el azul del maillot de Rabobank que porta Luis León Sánchez era fácil distinguir la férula que protegía la muñeca que libró ayer la fractura de escafoides. Lesiones, malestares y enfermedades que pasan desapercibidos para el seguidor, que muchas veces los propios corredores guardan en silencio, sin querer dar pistas a sus adversarios o bien porque están lejos de suponer un motivo de abandono. Hay que continuar. Sea cual sea la agonía el ciclista nunca quiere abandonar.

Marcel Kittel, del equipo Argos Shimano, era uno de estos sufridores silenciosos en esta etapa perfecta para él. En la salida y con discreción un miembro del equipo comentaba su mal de estómago, por lo que a los enterados no les sorprendió verle tan atrás en los kilómetros finales. La ausencia de trenes especialistas para llevar a sus sprinteres a la victoria hacía que los veloces kilómetros finales fuesen caóticos y peligrosos y que muchos como Peter Sagan o Mark Cavendish se lanzasen con autonomía propia a la meta en Tournai. El inglés decía por la mañana que venía relajado al Tour, sin equipo para el sprint y por tanto sin presiones. No le ha hecho falta. Su relajación le ha llevado como una mecha a la victoria de la segunda etapa del Tour de Francia por delante de su ex compañero André Greipel.

Los tiempos marcados por Festina en la clasificación general se mantienen intactos y Fabian Cancellara seguirá liderando de amarillo el pelotón en la tercera etapa que tendrá lugar mañana entre Orchies y Boulogne-Sur-Mer, primera llegada francesa del Tour. Terminada la etapa, toca curar las heridas en casa. Mañana debe continuar la fiesta.

1 comentario

Veterano
2 Jul 2012, 20:50   

Buena idea la de contar las interioridades del Tour, lo que no se ve ni se escucha en televisión. Buen trabajo.

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